viernes, 8 de mayo de 2026

Esto no es un plátano

  Observa el dibujo durante todo el tiempo que puedas antes de leer el blog. Deja que fluya lo que sea que venga a tu cabeza y que la atención vaya donde quiera.  




Estoy en la terraza de casa con las piernas estiradas encima de la mesa baja. No hace ni frío ni calor,  es lo bueno de la primavera. Son las 18:30. En el cielo hay nubes palomita sobre un fondo blanquecino.  N. repara y juega con una minibici que ha recogido en la calle. 

En primer lugar, pido disculpas por la baja calidad de la foto. Aunque no se lea bien, el texto debajo del plátano dice "Esto no es un plátano". Sí, igual que en el dibujo de Rene Magritte Ceci n'est pas une pipe (Esto no es una pipa).

Esto no es un plátano, porque es la representación de un plátano a través de una acuarela, pero en realidad es mucho más que eso. Es un símbolo de amistad y superación, y el recuerdo un fin de semana increible en el que corrimos una carrera en Santa Pola.  R que habitualmente corría distancias de 5km se atrevió con los 10k, y yo que corría 10km apunté a los 20km. En verano nos inscribimos y desde entonces empezamos un plan de entrenamiento que por circunstancias de la vida se relajó durante los ultimos meses. Aún así, nos atrevimos y no nos rendimos. Salimos de Madrid nevando. Llegamos en unas condiciones no óptimas físicamente, y nuestra preparación la noche previa y la mañana de la carrera, distó mucho de lo recomendado.  

R acabó los 10 km, aunque no le dejaron atravesar la meta porque estaban preparando la salida de la media. Yo desde el principio, empecé muy despacio... y continué más despacio todavía. Iba  en los últimos cuatro puestos toda la carrera junto con un francés que tiene un apartamento en la playa del Tamarit. Eso hizo que todo el mundo me animara, incluida una batucada que cada vez que me veía hacía una fiesta... empezaban a tocar flojito y despacio cuando me veían a lo lejos, e iban acelerando e incrementando la intensidad a medida que me acercaba acabando en una fiesta cuando pasaba entre ellos... yo bailaba con ellos porque tenía claro que se trataba de disfrutar el momento. Cuando llegué al puerto, después de unos 6 km , el primer corredor estaba entrando en meta, así que decidí correr macha atrás para ver su llegada. En la Avenida Santiago Bernabeu, me crucé con todos los corredores que ya habían llegado a la cadena y volvían... todos me saludaban y animaban, y yo... pues también. Corrí 20 km sonriendo, moviendo la cabeza de arriba abajo como los perros de los coches guiñando el ojo de vez en cuando, y con los pulgares de las manos hacia arriba estirando y encogiendo el brazo. Cuando llevaba 15 km... me entró un hambre mortal. Veía plasticos de geles en el suelo por todos lados. Nosotras fuimos sin ningún tipo de suplemento. Sólo pensaba en el platano que había olvidado comer  mientras R corría, y que guardé en el bolsillo del abrigo. En el km 18, en Gran Playa, vi a lo lejos a R., con mi abrigo, y grité "R!!!! ¿Tienes el plátano!?!?!?!?!?", me respondió que sí y se puso a mi lado mientras lo deboraba. Con esa energía conseguí llegar a la meta. Sinceramente, no sé si habría llegado sin el plátano. Según el cronómetro de la meta tardé 2:59. 

Tiempo después, decidí que quería dibujar un plátano y regalarselo a R. Así lo hice. Cogí un plátano del frutero de casa y lo dibujé, es el que aparece a la derecha en la imagen del inicio. Me gustó tanto, que quise uno para mí. Así que le di la vuelta al plátano, y dibujé la otra mitad. Es el que aparece a la izquierda en la imagen de arriba. Aunque son dos dibujos diferentes, estás profundamente conectados y representan el mismo plátano visto por diferentes ángulos. El platano se lo comió B al día siguiente.

Supongo que ahora entendéis por qué esto no no es un plátano ni tampoco es tan sólo un dibujo, es algo infinitamente más valioso para mí. 

El dibujo está colgado en la cocina, me gusta verlo todos los días. 

📩 Suscríbete por email Si quieres recibir un aviso cuando publique nuevas entradas en el blog, puedes suscribirte aquí: 

https://elbinkwatercolor.substack.com/


 


lunes, 27 de abril de 2026

El canto de la alondra

 Observa el dibujo durante todo el tiempo que puedas antes de leer el blog. Deja que fluya lo que sea que venga a tu cabeza y que la atención vaya donde quiera.  



Hoy es martes, 21 de abril, las 18:36. Vuelvo a estar en el mismo lugar desde donde escribí la entrada anterior, la esquina del salon. La tarde ha empezado a oscurecer y se ha levantado un viento de tormenta. Las copas de los árboles del trozo de parque donde solemos pasear se inclinan hacia el Oeste como juncos. 

Esta mañana, en el trayecto al trabajo, he escuchado una entrevista a Pablo Ortiz de Zárate en el progama de BBVA Aprendemos juntos.  En ella ha hablado sobre la observación de cuadros y nuestro estado mental. Ha explicado cosas que intuía. Y me ha recordado un libro que leí hacer mucho tiempo "Un mes en Siena" de Hisham Matar, en el cual habla del poder de la observación de los cuadros en un proceso de duelo. 

De todo lo que comparte en esta entrevista, lo que me ha impulsado a escribir esta entrada es su comentario sobre la observación de cuadros de paisajes. Según Pablo, este tipo de observaciones suelen tener un efecto reparador porque invita a una mirada lenta y abierta, sin un punto único de atención. Los paisajes permiten que los ojos paseen y reduce la tensión mental, favoreciendo la calma. Generalmente no existen movimientos bruscos todo transcurre lentamente, es un sutil cambio sin sustos ni sobresaltos. Los paisajes no exigen intrepertar ni tomar partido, puedes dejar que la mirada fluya, hasta el horizonte, observar la luz, los tonos. De eso van los dibujos que inician la entrada de hoy.

 Se me ocurrió hacer una serie con el paisaje que veo desde casa. Una vez que la mirada atraviesa el pollete de la terraza y sobrepasa las chimeneas del edificio de enfrente, asoma una loma, detrás de esta el Pardo, y al fondo se recorta la silueta de Madrid. Se identifica prefectamente las Torres de Madrid, las torres KIO, el pirulí, el faro de Moncloa. 

La imagen no es fija, si prestas atención existe un constante y sutil cambio cíclo y sobre este, otros cambios azarosos. Cambia la luz a lo largo del día y el cielo va transitando de la oscuridad de la noche, al rosado de la mañana, el azul cielo intenso del medio día para acabar en colores anaranjados antes de volver a caer la noche. Cambia con las estaciones, observandose especialemente en los tonos de las lomas; verdes,  amarillos, marrones. Tal vez lo que más me gustan son las nubes... hay veces que están justo encima de las torres y parecen un enorme ser que fuera a caer encima. Lo cumulonimbos parecen palomitas de maíz flotando en un cielo azul, son mis favoritas. Hay tardes que el cielo parece que está ardiendo. Además si te qudas observando ves el movimiento de las nubes que tiene un efecto como las olas del mar... parece que puedes anticiparlas pero siempre te sorprenden.  En ese paisaje también hay aves:  cigueñas, milanos, buitres, gorriones, petirrojos, estorninos. Al aterdecer vemos bandadas de pájaros que van hacia el norte en forma de V, son puntos negros que se cruzan con las estelas blancas que aviones dejan en el cielo anaranjados. 

Compramos este piso precisamente por esa vista, pero creo que no era consciente de lo importante que era para mí.  Disfruto como si tuviera en frente la mejor obra de arte del Prado, accesible todos los días, con la ventaja de que además cada momento cambia. También es un recordatorio de que todo permanece y cambia al mismo tiempo. 



Volviendo a las imagenes del principio, la idea inicial era dibujar varias veces el mismo paisaje en diferentes momentos. 

El primer dibujo, que está en la parte superior, corresponde con una mañana de invierno. Había una niebla baja que daba sensación de helada. 

El segundo dibujo creo recordar que se trataba del atardecer... metí la pata y apareció una "coliflor" justo encima de las torres KIO. Estas torres me recuerdan a mi tío Jose Mari alucinando con la inclinación y al Día de la Bestia... no lo puedo evitar. 

Al dibujar este paisaje quise simplificar las lomas y dar protagonismo al contraste de las torres con los cielos.

Hice un tercer dibujo... lo regalé. 

 




El otro día concluí que el arte en el fondo quiere  imitar la belleza de la naturaleza, porque no hay nada más bello que la naturaleza en sí misma. 



Volviendo a la entrevista de Pablo, en ella comenta que  la primera vez que actuó Bill Murray en un teatro bajó del escenario hundido porque consideró que lo había hecho fatal. Decidio ir al Art Institute de Chicago y recorriendo una sala se detuvo delante de un cuadro que se llama El canto de la Alondra de Jules Breton. Dice que este cuadro le ayudó para no rendirse y seguir adelante. Una chica trabajando en el campo,  al amanecer, se detiene para escuchar el canto de una alondra que pasa volando. Para Bill Murray simboliza que a pesar de que en momentos la vida es dura, siempre hay algo que nos da esperanza para seguir adelante. 


 



Tal vez mi interpretación es diferente, a mí Jules me cuenta que la belleza está ahí delante y al alcance de todos,  pero depende de uno mismo el para y querer observarla.




📩 Suscríbete por email Si quieres recibir un aviso cuando publique nuevas entradas en el blog, puedes suscribirte aquí: 

https://elbinkwatercolor.substack.com/

sábado, 11 de abril de 2026

Cosas que me gustan: la música

 Observa el dibujo durante todo el tiempo que puedas antes de leer el blog. Deja que fluya lo que sea que venga a tu cabeza y que la atención vaya donde quiera.  


No tenía ni idea sobre qué dibujo iba a tratar la segunda entrada, tampoco tenía prisa. Estaba convencida que aparecería sin  forzarlo, y así ha sido. 

Es jueves, son las 19:15 de la tarde y estoy en la esquina del salón de casa, escuchando a Ennio Morricone. Esta entrada tenía que escribirla con su música de fondo. 

Hoy he tomado un té con  B. y durante la conversación, como siempre fluida, amena y enriquecedora, ha surgido este dibujo. Después de haber compartido con ella parte de su historia, he pensado que era el momento de compartirla con vosotros. 

Este dibujo es el segundo de una serie de 3 que titulé "Las cosas que me gustan". Y va de eso, de cosas que me gustan. Quería rendirles un homenaje porque lo merecen. Me hacen sentir bien, me ayudan a conocerme mejor a mí misma y a superar mis límites. 

Trata de la música en general, pero también del piano y de Ennio Morricone.

Para hacer este dibujo busqué en internet el tamaño de las teclas de un piano y las reproduje a escala real. Sobre él, dibujé mi mano derecha. En realidad quise dibujarla pulsando la primera notas de la canción "Il était une fois dan l'ouest" que por una maravillosa casualidad de la vida, acaba de empezar a sonar ahora mismo en la lista aleatoria de Spotify. El mundo está lleno de señales maravillosas si quieres verlas. Esa canción la descrubí un verano hace años en casa de N. y N. jugando a adivinar canciones de películas y me cautivó. Decidí aprender a tocarla en el piano y cuando lo conseguí, lancé otro reto, aprenderla de memoria para tocarla sin partitura. De vez en cuando la vuelvo a tocar para intentar que no se me olvide. No toco bien, pero lo suficiente para poder disfrutarlo. La inversión  en Musical Marisa de mis padres ha tenido algo de retorno. Con esa base y sin apenas acercarme a un piano desde mi adolscencia, lo retomé en 2016. Después de ver la película La La Land, B. decidió que quería aprender a tocar. Empezamos con un teclado trajimos de casa de mis padres, y acabamos comprando un piano electrico Yamaha.

La parte de arriba del cuadro es una camiseta que compré en el concierto que Ennio Morricone dio en Bilbao el 4 de mayo de 2019 en el Bizkaia Arena mientras que en el Bilbao Arena se desarrollaba "Apocalipsis, el circo de los horrores". Lo digo porque nos confundimos de Arena. Por suerte B. iba con un polo y unos náuticos y un amable ciudadano con un estilo más apocalíptico nos preguntó qué ibamos a ver. Nos debió ver un poco fuera de contexto. Cruzar Bilbao, comparado con Madrid, es más sencillo y llegamos a tiempo al concierto, incluso pude comprar la camiseta. Volviendo al concierto y a la música... Pienso que cada persona es pura energía y hay cosas que nos hacen vibrar. Mi ser, vibra con Ennio y con J.S.Bach. En ese concierto vibré como un violín. Cuando escuchais una orquesta ¿no os parece magia que de palos, metal y cuerdas salga esa belleza? Yo casi siempre que escucho una orquesta lo pienso. 

La camiseta la utilicé hasta que envejeció demasiado. Despúes dormía con ella. Cuando empezó a tener agujeros, si os fijais debajo de la M de Morricone veréis uno punto blanco, me dió pena que acabara hecha un trapo para limpiar bicis, así que decidí incluirla en un dibujo, de esa manera la conservo y la transformo en un recuerdo inolvidable para mí. Ennio falleció un año despúes de ese concieto, el 6 de julio de 2020 con 91 años.

Quedarse fijo mirando algo es maravilloso y merece la pena practicarlo. ¿habeis escuchado el Adagio for Strings de Samuel Barber? El otro día leí que la escribió a los 26 años con una única línea melódica sobre cuerdas. Estaba leyendo a el poema Georgicas de Virgilio cuando una imagen lo detuvo "Como en medio del océano, cuando una ola a lo lejos empieza a blanquear... avanzar rodando hacia la tierra y cae con un rugido". Dicen que esta pieza transformó esa imagen en sonido. Yo no lo creo, creo que para escribir ese Adagio, aunque te inspires en ese poema,  tienes que haber pasado mucho rato mirando el mar, para destilar toda su riqueza y matices, y después contarlo a tu manera.

Hasta la próxima, cuando otro dibujo se revele, y quiera que cuente su historia.

Enlaces:


📩 Suscríbete por email Si quieres recibir un aviso cuando publique nuevas entradas en el blog, puedes suscribirte aquí: 

https://elbinkwatercolor.substack.com/

jueves, 2 de abril de 2026

El boli

 


Estoy en Santa Pola, en una tumbona en la terraza de arriba, escuchando las olas del mar y el ruido de las hojas de las palmeras movidas por el viento. Tengo el pelo suelto, cogido con las gafas de sol a modo de diadema, algunos pelos se cruzan entre mis ojos y la pantalla haciendome cosquillas en la nariz. Llevo un jersey de cuello vuelto azul eléctrico. El sol de la tarde todavía tiene fuerza suficiene para calentar el trozo de las piernas expuestas a sus rayos.

Y porqué empiezo así, después de tantos años sin  hablar...  porque para mí es importante ubicarme en tiempo, espacio y sensaciones, para cuando en un futuro vuelva aquí, recuerde este momento. Además, hoy en día  parar y sentir, se ha vuelto un ejercicio necesario para una sociedad cada vez más perdida y acelerada. Describir donde estás y que sientes es una forma de decelerar y estar presente.

He vuelto al blog con la idea de subir  mis dibujos y hablar sobre ellos. Tengo claro que el primer dibujo que voy a compartir es el boli.  Está hecho con tinta y acuarela, como la mayoría de los dibujines que hago. Empecé a dibujar hará unos 10 años. Aquí, en Santa Pola, cogí unas acuarelas por primera vez, las bajé a la playa y pregunté a mi padre cómo se dibujaba. Mi padre me enseño a mirar. Me hizo ver que el azul del cielo se vuelve menos intenso a medida que se acerca a la línea del horizonte, al contrario que el mar, que se intesifica a medida que se aleja de tí, que para dibujar olas hay que hacer líneas mas intensas, en el sentido adecuado, y estas líneas estrecharlas a medida que se acerca al horizonte para dar sensación de profundida... Disfruté de ese momento, de esa observación consciente de las cosas, y de cómo tu cerebro, decodifica la realizad y la transforma en trazos que a ojos de otros vuelve a recodificarse como un mar, un cielo y unas olas. Dibujar es magia e ilusionismo.  Y ¿nó lo es también la escritura?

¿Por qué escribimos o dibujamos? ¿Por qué me decidí a escribir el Blog? ¿por qué empecé a dibujar?  En mi caso probablemente porque me gusta cierta soledad, o mejor dicho,  momentos de estar conmigo misma, me atraen los retos,  probablemente quiera fijar recuerdos y tal vez lo más importante,  para compartir mi mirada del mundo. 

Los ratos de dibujar son ratos de soledad buscada, de calma, de centrar la atención en proporciones, colores, luces y sombras. Cuando cumplí 30 años me cogí una mochila y estuve 10 días haciendo el camino de Santiago.  Ahora que lo pienso puede que ahí empezara todo, porque llevaba una libretita conmigo donde escribía y garabateaba algún  dibujo. En ese viaje perdí el miedo a la soledad y también que  si frenas, el tiempo se ralentiza y acabas al mismo ritmo.

Me gustaba observar  y descomponer la realidad en las formas geométricas, que guardan reglas de proporción . Me gusta guarrear mezclando acuarelas para conseguir el color que quiero, mi plateta siempre está sucia. Me encanta el reto de dibujar en una hoja de papel para que el cerebro haga la magia y transforme en una realidad imaginada. Disfruto con las sombras que hacen que los dibujos planos adquieran volumen. También simplificar al máximo y que pueda reconocerse. Generalmente dibujo con tinta y acuarelas pero de vez encuando me da el arrebato de dibujar de otra forma, o con otro material. Los retos son infinitos. Me encanta la acuarela porque es imprevisible y permite acabar un dibujo en relativamente poco tiempo. Hay que atreverse y aceptar las equivocoaciones, o mejor aún, aprovecharlas. 

Durante la pandemia todos los días hacía un dibujo en una libreta con el mejor momento del día. Eso me forzaba a buscar algo positivo en mitad de esa situación compleja. Todos los días se lo enseñaba a mis padres  por la webcam. Cuando salimos del confinamiento les regales los 2 cuadernos que completé. Buscar un tema para dibujar hacía que me enfocara en lo bueno, y el plasmarlo en el cuaderno contribuía a  fijarlo en ese album de la memoria.  La mayoría de las veces, dibujo cosas que tienen un simbolismo para mí o son objetos que quiero recordar. Tal vez los antecedentes de perdidas de memoria familiares tengan algo que ver con esta idea de fijar recuerdos, o tal vez sea algo más primitivo y egocéntrico, y símplemente es dejar algo que perdure cuando nosotros no estemos, algo que permanezca algo más de tiempo. 

Al dibujar, comparto mi mirada. En mi Instagram donde básicamente subo los dibujines, tengo una frase de Edgar Degas que me encanta "Art is not what you see, but what you make others see". La mirada es algo muy personal. Volviendo al boligrafo que dibujé creo que es perfecto para iniciar esta nueva etapa de blog porque simboliza el dibujo y la escritura. La tinta de ese boligrafo es waterproof, por lo tanto, puedo dibujar acuarle encima y sin emborronar los trazos.  El boligrafo también representa la escritura, y este blog también va de eso. Todas las noches utilizo un boli como ese para escribir en el minidiario que M. me regaló.  El reto es escribir una frase al día durante 5 años, en un par de meses llevaré un año escribiendo todas las noches. Una frase al día, parece sencillo pero... ¿qué frase eligirías en cada uno de tus días? Mi suegra que falleció el año pasado, sabía que me gustaban esos bolis y me los regalaba, en parte, también me recuerdan a ella. Vuelve a mirar el boli... lo ves igual o ha cambiado tu mirada ahora que conoces más sobre mi relación con ese objeto. 

De eso va a tratar esta nueva etapa de blog, pondré primero un dibujo que me gustaría que observaran un tiempo antes de leer el texto. Después hablare mi relación con ese dibujo. La idea ha surgido porque esta semana invité a cenar a un par de amigas a casa y les conté la historia de los dibujos de los  plátanos.  Me dijeron que sabían que había una historia detrás. Eso me hizo pensar, y recordé que cuando hice los collages con M.,  los míos siempre escondían una historia que conectaba los elementos del collage. Quiero cambiar la inmediatéz de Instagram, por algo más calmado, más personal, más elaborado, más mío. 

jueves, 25 de septiembre de 2008

Toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.

Lago di Garda

"¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño: que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son." Calderón de la Barca.

Mañana me despertaré en Madrid.

Gracias Juan, ha sido un placer.

Edurne

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Dolomitas, la miel en los labios...


Así nos sentimos después de nuestro viaje a los Dolomitas. Aunque habían anunciado buen tiempo, se volvieron a equivocar.



El jueves madrugamos para aprovechar el primer día y poder hacer una caminata. Al llegar a los Dolomitas nos encontramos con un poco de niebla. Decidimos subir, por si la nube no era muy grande y podíamos superarla. No fue así. A medida que subíamos la nube no se disipaba, más bien lo contrario. Sabíamos que las impresionantes paredes del los Dolomitas estaban delante, porque oíamos el eco de nuestras voces pero no podíamos verlas. Decidimos ser prudentes y descender antes de que se complicara más el tiempo.



Al día siguiente amanecimos en Madonna del Campiglio con un sol esplendido pero con 0º. Hacía apenas una semana que estábamos bañándonos en las playas de Sicilia y ahora casi congelándonos. Los remontes habían cerrado justo el día anterior, así que nos tocó cambiar la ruta. Haciendo caso a la dueña del albergue nos dirigimos a la ruta de los 5 lagos, pero una vez más, la amenaza de las nubes y el frío helador nos hizo descender antes de lo previsto. No obstante, después del bocadillo decidimos subir a un segundo lago. La opción de regresar al hotel no era la más conveniente porque como éramos los únicos clientes, no habían encendido la calefacción... no hace falta que os diga más ¿verdad?



El tercer día amaneció nublado y aunque nos tentó porque parece que las montañas te llaman, al final nos dirigimos al lago di Garda, y paramos en varios pueblecitos encantadores.



Así que nos hemos quedado con la miel en los labios... habrá que regresar en otra ocasión, pero en Julio.



Ciao.

jueves, 18 de septiembre de 2008

Sicilia, qué contraste!!!!

Stromboli, Isole Eolie




Esta mañana he estado recuperandome de la dura vida del turista...hasta la hora de comer no me he movido de la cama... y los que me conocéis sabéis que eso ocurre muy pocas veces...

Ayer por la noche regresamos de Sicilia. En Italia el contraste entre el norte y el sur es todavía más marcado que en España. Sicilia me ha recordado en ocasiones al levante español, la vegetación , el clima, algunas construcciones...

Las anécdotas empezaron ya en el aeropuerto de Palermo. El perro policía empezó a olisquearnos y los policías intuyeron que estábamos intentando entrar con droga en Sicilia. Así que se pusieron en plan peli..."Es mejor que nos lo deis ahora porque como lo encontremos nosotros va a ser mucho peor, y en Italia es un delito" mientras tanto, Juan que no paraba de decir... "¿No serán los sandwiches de jamón serrano lo que ha olido su perro?" al final nos registraron y nos dejaron pasar sin más.

Después fuimos a Stromboli en las Islas Eolias. Un volcán al que se asciende al atardecer con un guía especializado. Después de varias horas de pateada llegas a la cima y ves como erupciona el volcan a 300 metros de ti, lo escuchas como si fuera el corazón de la tierra, y después de la erupción sientes en la piel como te cae la ceniza encima como si se tratara de una lluvia de piedrecitas... ya por la noche, con la luz de las internas y de la luna que estaba casi llena, descendimos por una ladera de ceniza... increíble , una de las experiencias mejores de mi vida.

Después estuvimos en Taormina viendo el teatro antiguo. Desde el cutre hotel donde nos tocó dormir porque no cabía ni un alfiler debido a un concierto, veíamos el Etna en erupción.


Visitamos el Valle de los templos en Agrigento y después pasamos un par de días en la zona más occidental de la isla (Erice, Tacrina, Siacca).


Terminamos el viaje haciendo un tour por la caótica, decadente pero al mismo tiempo preciosa ciudad de Palermo.


Un saludín a todos