Estoy en Santa Pola, en una tumbona en la terraza de arriba, escuchando las olas del mar y el ruido de las hojas de las palmeras movidas por el viento. Tengo el pelo suelto, cogido con las gafas de sol a modo de diadema, algunos pelos se cruzan entre mis ojos y la pantalla haciendome cosquillas en la nariz. Llevo un jersey de cuello vuelto azul eléctrico. El sol de la tarde todavía tiene fuerza suficiene para calentar el trozo de las piernas expuestas a sus rayos.
Y porqué empiezo así, después de tantos años sin hablar... porque para mí es importante ubicarme en tiempo, espacio y sensaciones, para cuando en un futuro vuelva aquí, recuerde este momento. Además, hoy en día parar y sentir, se ha vuelto un ejercicio necesario para una sociedad cada vez más perdida y acelerada. Describir donde estás y que sientes es una forma de decelerar y estar presente.
He vuelto al blog con la idea de subir mis dibujos y hablar sobre ellos. Tengo claro que el primer dibujo que voy a compartir es el boli. Está hecho con tinta y acuarela, como la mayoría de los dibujines que hago. Empecé a dibujar hará unos 10 años. Aquí, en Santa Pola, cogí unas acuarelas por primera vez, las bajé a la playa y pregunté a mi padre cómo se dibujaba. Mi padre me enseño a mirar. Me hizo ver que el azul del cielo se vuelve menos intenso a medida que se acerca a la línea del horizonte, al contrario que el mar, que se intesifica a medida que se aleja de tí, que para dibujar olas hay que hacer líneas mas intensas, en el sentido adecuado, y estas líneas estrecharlas a medida que se acerca al horizonte para dar sensación de profundida... Disfruté de ese momento, de esa observación consciente de las cosas, y de cómo tu cerebro, decodifica la realizad y la transforma en trazos que a ojos de otros vuelve a recodificarse como un mar, un cielo y unas olas. Dibujar es magia e ilusionismo. Y ¿nó lo es también la escritura?
¿Por qué escribimos o dibujamos? ¿Por qué me decidí a escribir el Blog? ¿por qué empecé a dibujar? En mi caso probablemente porque me gusta cierta soledad, o mejor dicho, momentos de estar conmigo misma, me atraen los retos, probablemente quiera fijar recuerdos y tal vez lo más importante, para compartir mi mirada del mundo.
Los ratos de dibujar son ratos de soledad buscada, de calma, de centrar la atención en proporciones, colores, luces y sombras. Cuando cumplí 30 años me cogí una mochila y estuve 10 días haciendo el camino de Santiago. Ahora que lo pienso puede que ahí empezara todo, porque llevaba una libretita conmigo donde escribía y garabateaba algún dibujo. En ese viaje perdí el miedo a la soledad y también que si frenas, el tiempo se ralentiza y acabas al mismo ritmo.
Me gustaba observar y descomponer la realidad en las formas geométricas, que guardan reglas de proporción . Me gusta guarrear mezclando acuarelas para conseguir el color que quiero, mi plateta siempre está sucia. Me encanta el reto de dibujar en una hoja de papel para que el cerebro haga la magia y transforme en una realidad imaginada. Disfruto con las sombras que hacen que los dibujos planos adquieran volumen. También simplificar al máximo y que pueda reconocerse. Generalmente dibujo con tinta y acuarelas pero de vez encuando me da el arrebato de dibujar de otra forma, o con otro material. Los retos son infinitos. Me encanta la acuarela porque es imprevisible y permite acabar un dibujo en relativamente poco tiempo. Hay que atreverse y aceptar las equivocoaciones, o mejor aún, aprovecharlas.
Durante la pandemia todos los días hacía un dibujo en una libreta con el mejor momento del día. Eso me forzaba a buscar algo positivo en mitad de esa situación compleja. Todos los días se lo enseñaba a mis padres por la webcam. Cuando salimos del confinamiento les regales los 2 cuadernos que completé. Buscar un tema para dibujar hacía que me enfocara en lo bueno, y el plasmarlo en el cuaderno contribuía a fijarlo en ese album de la memoria. La mayoría de las veces, dibujo cosas que tienen un simbolismo para mí o son objetos que quiero recordar. Tal vez los antecedentes de perdidas de memoria familiares tengan algo que ver con esta idea de fijar recuerdos, o tal vez sea algo más primitivo y egocéntrico, y símplemente es dejar algo que perdure cuando nosotros no estemos, algo que permanezca algo más de tiempo.
Al dibujar, comparto mi mirada. En mi Instagram donde básicamente subo los dibujines, tengo una frase de Edgar Degas que me encanta "Art is not what you see, but what you make others see". La mirada es algo muy personal. Volviendo al boligrafo que dibujé creo que es perfecto para iniciar esta nueva etapa de blog porque simboliza el dibujo y la escritura. La tinta de ese boligrafo es waterproof, por lo tanto, puedo dibujar acuarle encima y sin emborronar los trazos. El boligrafo también representa la escritura, y este blog también va de eso. Todas las noches utilizo un boli como ese para escribir en el minidiario que M. me regaló. El reto es escribir una frase al día durante 5 años, en un par de meses llevaré un año escribiendo todas las noches. Una frase al día, parece sencillo pero... ¿qué frase eligirías en cada uno de tus días? Mi suegra que falleció el año pasado, sabía que me gustaban esos bolis y me los regalaba, en parte, también me recuerdan a ella. Vuelve a mirar el boli... lo ves igual o ha cambiado tu mirada ahora que conoces más sobre mi relación con ese objeto.
De eso va a tratar esta nueva etapa de blog, pondré primero un dibujo que me gustaría que observaran un tiempo antes de leer el texto. Después hablare mi relación con ese dibujo. La idea ha surgido porque esta semana invité a cenar a un par de amigas a casa y les conté la historia de los dibujos de los plátanos. Me dijeron que sabían que había una historia detrás. Eso me hizo pensar, y recordé que cuando hice los collages con M., los míos siempre escondían una historia que conectaba los elementos del collage. Quiero cambiar la inmediatéz de Instagram, por algo más calmado, más personal, más elaborado, más mío.

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