sábado, 11 de abril de 2026

Cosas que me gustan: la música

 Observa el dibujo durante todo el tiempo que puedas antes de leer el blog. Deja que fluya lo que sea que venga a tu cabeza y que la atención vaya donde quiera.  


No tenía ni idea sobre qué dibujo iba a tratar la segunda entrada, tampoco tenía prisa. Estaba convencida que aparecería sin  forzarlo, y así ha sido. 

Es jueves, son las 19:15 de la tarde y estoy en la esquina del salón de casa, escuchando a Ennio Morricone. Esta entrada tenía que escribirla con su música de fondo. 

Hoy he tomado un té con  B. y durante la conversación, como siempre fluida, amena y enriquecedora, ha surgido este dibujo. Después de haber compartido con ella parte de su historia, he pensado que era el momento de compartirla con vosotros. 

Este dibujo es el segundo de una serie de 3 que titulé "Las cosas que me gustan". Y va de eso, de cosas que me gustan. Quería rendirles un homenaje porque lo merecen. Me hacen sentir bien, me ayudan a conocerme mejor a mí misma y a superar mis límites. 

Trata de la música en general, pero también del piano y de Ennio Morricone.

Para hacer este dibujo busqué en internet el tamaño de las teclas de un piano y las reproduje a escala real. Sobre él, dibujé mi mano derecha. En realidad quise dibujarla pulsando la primera notas de la canción "Il était une fois dan l'ouest" que por una maravillosa casualidad de la vida, acaba de empezar a sonar ahora mismo en la lista aleatoria de Spotify. El mundo está lleno de señales maravillosas si quieres verlas. Esa canción la descrubí un verano hace años en casa de N. y N. jugando a adivinar canciones de películas y me cautivó. Decidí aprender a tocarla en el piano y cuando lo conseguí, lancé otro reto, aprenderla de memoria para tocarla sin partitura. De vez en cuando la vuelvo a tocar para intentar que no se me olvide. No toco bien, pero lo suficiente para poder disfrutarlo. La inversión  en Musical Marisa de mis padres ha tenido algo de retorno. Con esa base y sin apenas acercarme a un piano desde mi adolscencia, lo retomé en 2016. Después de ver la película La La Land, B. decidió que quería aprender a tocar. Empezamos con un teclado trajimos de casa de mis padres, y acabamos comprando un piano electrico Yamaha.

La parte de arriba del cuadro es una camiseta que compré en el concierto que Ennio Morricone dio en Bilbao el 4 de mayo de 2019 en el Bizkaia Arena mientras que en el Bilbao Arena se desarrollaba "Apocalipsis, el circo de los horrores". Lo digo porque nos confundimos de Arena. Por suerte B. iba con un polo y unos náuticos y un amable ciudadano con un estilo más apocalíptico nos preguntó qué ibamos a ver. Nos debió ver un poco fuera de contexto. Cruzar Bilbao, comparado con Madrid, es más sencillo y llegamos a tiempo al concierto, incluso pude comprar la camiseta. Volviendo al concierto y a la música... Pienso que cada persona es pura energía y hay cosas que nos hacen vibrar. Mi ser, vibra con Ennio y con J.S.Bach. En ese concierto vibré como un violín. Cuando escuchais una orquesta ¿no os parece magia que de palos, metal y cuerdas salga esa belleza? Yo casi siempre que escucho una orquesta lo pienso. 

La camiseta la utilicé hasta que envejeció demasiado. Despúes dormía con ella. Cuando empezó a tener agujeros, si os fijais debajo de la M de Morricone veréis uno punto blanco, me dió pena que acabara hecha un trapo para limpiar bicis, así que decidí incluirla en un dibujo, de esa manera la conservo y la transformo en un recuerdo inolvidable para mí. Ennio falleció un año despúes de ese concieto, el 6 de julio de 2020 con 91 años.

Quedarse fijo mirando algo es maravilloso y merece la pena practicarlo. ¿habeis escuchado el Adagio for Strings de Samuel Barber? El otro día leí que la escribió a los 26 años con una única línea melódica sobre cuerdas. Estaba leyendo a el poema Georgicas de Virgilio cuando una imagen lo detuvo "Como en medio del océano, cuando una ola a lo lejos empieza a blanquear... avanzar rodando hacia la tierra y cae con un rugido". Dicen que esta pieza transformó esa imagen en sonido. Yo no lo creo, creo que para escribir ese Adagio, aunque te inspires en ese poema,  tienes que haber pasado mucho rato mirando el mar, para destilar toda su riqueza y matices, y después contarlo a tu manera.

Hasta la próxima, cuando otro dibujo se revele, y quiera que cuente su historia.

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